EL SHABAT EN ISRAEL



"¿Cuál es el placer del Shabat? En las respuestas de nuestros sabios encontramos: una comida exquisita, una bebida deliciosa, placeres del cuerpo, y del alma, cada individuo realizará aquello que sea placentero en honor al Shabat"

El Shabat es un día apartado por HaShem, es un día que EL nos dio como un regalo para que lo atesorásemos y lo disfrutásemos. Dicen nuestros sabios que HaShem nos dio el Shabat para que entendiésemos como será el Olam Haba (el mundo venidero).

El Shabat o Día de Reposo comienza el Viernes por la tarde con el encendido de velas y la bendición que acompaña (18-20 minutos antes de la puesta del sol) y acaba el sábado por la noche (40 minutos después de ponerse el sol). Las comidas en el Shabat son especiales y los tres ingredientes principales que marcan la diferencia en este día son: el descanso, la santidad y el gozo.

Yeshua nos dijo que el Shabat fue hecho para el hombre, el hombre debería disfrutar de este regalo tan maravilloso.

¿Cómo ha celebrado el Shabat nuestro Pueblo Israel? . . . En el judaísmo existen los "takanot", los "takanot" embellecen los mandamientos de HaShem, en la Torah podemos leer que debemos recordar y guardar el día de reposo (Shabat), pero ¿Cómo lo recordamos? ¿Cómo lo guardamos? Aquí es donde entran los takanot, dichos takanot no tienen su origen en la Torah Escrita, por tanto no podemos considerarlos como mandamientos del Eterno, pero el cumplimiento de los takanot enriquecen nuestras vidas espirituales ya que precisamente para esto se formaron. El encendido de las velas, las diferentes bendiciones y todo el Seder del Shabat son takanot para embellecer el día de Reposo, el Shabat.

El Seder del Shabat - Orden del Shabat - que nosotros, los creyentes en Yeshua, utilizamos, no es el mismo que el Seder tradicional ya que nosotros NO creemos que los mandamientos Rabonitas (mandamientos de los Rabinos) se apliquen a nuestras vidas, por tanto hay ciertas variaciones en algunas bendiciones.

En esta noche (la del viernes) nos ponemos guapos, la casa YA está limpia y arreglada, y muchas veces la música judía prepara el ambiente para recibir la novia del Shabat (en el Judaísmo el Shabat se compara a una novia).

De lo que se trata es de apartar o santificar este día para el Señor, que en todo lo que hagamos El esté presente, que nuestras conversaciones giren en torno a El, que los lazos familiares sean fortalecidos, que el Señor sea glorificado y que nuestros corazones puedan reposar en El.

Recordad que el Shabat es una fiesta y posiblemente la más importante de todas, no debemos dejar pasar la oportunidad de recordar, guardar y disfrutar de este día, recordemos que el Shabat fue hecho para cada uno de nosotros, para que todos pudiésemos disfrutarlo.

Para realizar el Seder de Shabat se necesitan:

- Dos velas blancas (como mínimo). Las velas representan los dos mandamientos que tenemos acerca el Shabat: Recordar y Guardar. En muchas casas se encienden velas por cada uno de los hijos.

- Una botella de vino y una copa especial para el Kidush (si no se tiene dicha copa, vale cualquiera). El vino nos habla de la alegría del Shabat.

- Un poco de sal. Aunque tradicionalmente se enseña que es debido a que las ofrendas debían tener sal, también en las Escrituras vemos que la sal se usa en los Pactos. Cuando participamos en Shabat de la Jalah con sal, participamos del Pacto que Dios ha hecho con nosotros.

- Un par de Jalot (pan trenzado) cubiertos con una servilleta o mantel especial hasta que se bendice a Dios por el pan y se comparte. Estas dos Jalot se usan en recuerdo de las dos porciones de maná que el Señor daba a su Pueblo el viernes (sexto día), también nos indican que el Pueblo de Israel está compuesto de dos casas: la Casa de Judá y la Casa de Israel. El pan es trenzado porque ahora los judíos y los gentiles somos uno en Yeshua y pertenecemos al mismo pueblo: Israel.

- Una buena cena.

- Poner un ramo de flores es una buena opción.

- Muchas canciones y alegría.


"El propósito del Shabat no es otro que enseñarnos a descansar y a abstenernos de las cuestiones que nos afligen durante los días de trabajo, (es decir, de los asuntos del mundo material) y nos impiden la comunión con Dios."
Maimónides - Responsa II, 39b

"En el séptimo día que el arador abandone su arado, el segador su azada, el molinero su criba, el panadero su horno, el hilador su rueca, el tejedor su telar, el cazador su red, el curtidor su pozo, el hornero su fuego, el escultor su cincel, el comerciante su comercio, y que cada uno de ellos recuerde a Aquel que dio el mundo al hombre y el hombre a Su mundo. A Aquel de quien deriva el intelecto y la fuerza, la penetración y la pericia para regirlo. A Quien formó los materiales, creó las fuerzas, estableció las leyes que el intelecto humano aprovecha para su propio uso. Que recuerde a Aquel gracias a Quien está trabajando y produciendo, bajo cuya mirada hace sus negocios y cuyos propósitos debe procurar promover. Que no olvide de Quién es la buena voluntad, la ayuda y la bendición de la que dependen en última instancia el bienestar de la comunidad y del individuo, del príncipe y del campesino. Y humildemente ofrezca sus productos y materiales, su mundo y su propia persona, como ofrenda en el altar de Quien ha creado el cielo y la tierra, descansando el séptimo día, guardándolo y santificándolo. Y finalmente, que tenga conciencia de que el Creador es el Dios vivo que vigila a todo hombre y todo esfuerzo humano, para ver cómo el hombre hace uso o abuso del mundo dado a él en préstamo y las fuerzas que le fueron conferidas, y que Él es el único arquitecto a Quien todo el mundo debe rendir cuentas de los esfuerzos de la semana . . ."