EN EL VALLE Y EN EL MONTE



La adoración que los ángeles ofrecen al Padre es muy diferente a nuestra adoración. Los ángeles no pueden cantar de la sangre de Jesús ni de la gracia de Dios ni del poder del Espíritu Santo porque ellos no han experimentado el poder de la sangre de Jesús ni el poder de la gracia de Dios ni el poder del Espíritu Santo, por toso esto podemos decir que nuestra adoración es diferente a la de los ángeles, la nuestra es mucho más profunda y significativa para Dios.


"Miré, y he aquí que el Cordero estaba de pie sobre el Monte Sion, y con El ciento cuarenta y cuatro mil que tenían el nombre de El y el nombre de su Padre escrito en la frente. Y oí una voz del cielo, como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como el sonido de arpistas tocando sus arpas. Y cantaban un cántico nuevo delante del trono y delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico, sino los ciento cuarenta y cuatro mil que habían sido rescatados de la tierra."
Apocalipsis 14:1-3


Hay dos momentos donde nuestra adoración es más profunda e intensa: en el valle y en el monte.


En el valle es cuando, más que nunca, debemos levantar nuestra voz en adoración. Cuando los problemas nos rodean, cuando se levanta la tormenta en nuestras vidas es cuando la verdadera adoración puede brotar de nuestro corazón. De igual forma, cuando Dios nos colma de bendición y vemos su gloria es cuando debemos adorar a Dios.


Normalmente el hombre tiende  a olvidarse de Dios cuando todo va bien o cuando tiene serios problemas. En vez de dar a Dios adoración empezamos a quejarnos y a echarle la culpa de nuestra situación.


Dios espera que nosotros le adoremos cuando todo va bien y cuando todo va mal porque es en esos momentos donde realmente demostramos nuestro amor a Dios y donde nuestra adoración alcanza niveles de profundidad que de otra manera no podría alcanzar.


Es muy fácil para los ángeles adorar a Dios porque éstos están en su presencia contemplando su Gloria y su Majestad. Su situación es perfecta, por eso la adoración angelical toca el corazón de Dios hasta cierto punto.


Cuando el hombre en medio de sus batallas y oscuridad da adoración a Dios, Dios hace callar a sus ángeles para escuchar la adoración que sale de un corazón que le ama a pesar de todo, este tipo de adoración es más profunda, autentica y significativa a los ojos de Dios.


Nuestra adoración en el valle de nuestras vidas toca el corazón del Padre profundamente. Cuando en medio de nuestros problemas le adoramos, traemos gozo y alegría al corazón del Padre y cuando hay gozo en el corazón de Dios es cuando nosotros somos fuertes en El.


"No os entristezcáis, porque la alegría del SEÑOR es vuestra fortaleza."
Nehemías 8:10b


La adoración en el monte, es decir, cuando atravesamos situaciones favorables, la podemos ver en la vida de Daniel y en la vida de María:


"Entonces el misterio fue revelado a Daniel en una visión de noche. Daniel entonces bendijo al Dios del cielo. Daniel habló, y dijo: Sea el nombre de Dios bendito por los siglos de los siglos, porque la sabiduría y el poder son de El. El es quien cambia los tiempos y las edades; quita reyes y pone reyes; da sabiduría a los sabios, y conocimiento a los entendidos. El es quien revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y la luz mora con El. A ti, Dios de mis padres, doy yo gracias y alabo, porque me has dado sabiduría y poder, y ahora me has revelado lo que te habíamos pedido, pues el asunto del rey nos has dado a conocer."
Daniel 2:19-23


"Entonces María dijo: Mi alma engrandece al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Porque ha mirado la humilde condición de esta su sierva; pues he aquí, desde ahora en adelante todas las generaciones me tendrán por bienaventurada. Porque grandes cosas me ha hecho el Poderoso; y santo es su nombre. Y DE GENERACION EN GENERACION ES SU MISERICORDIA PARA LOS QUE LE TEMEN. Ha hecho proezas con su brazo; ha esparcido a los soberbios en el pensamiento de sus corazones."
Lucas 1:46-51


La adoración en el valle, es decir, cuando atravesamos situaciones difíciles, la podemos ver en la vida de Ana y en la vida de Pablo y Silas:


"Después de haberlo destetado, lo llevó consigo, con un novillo de tres años, un efa de harina y un odre de vino, y lo trajo a la casa del SEÑOR en Silo, aunque el niño era pequeño. Entonces sacrificaron el novillo, y trajeron el niño a Elí. Y ella dijo: ¡Oh señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy la mujer que estuvo aquí junto a ti orando al SEÑOR. Por este niño oraba, y el SEÑOR me ha concedido la petición que le hice. Por lo cual yo también lo he dedicado al SEÑOR; todos los días de su vida estará dedicado al SEÑOR. Y adoró allí al SEÑOR. Entonces Ana oró y dijo: Mi corazón se regocija en el SEÑOR, mi fortaleza en el SEÑOR se exalta; mi boca sin temor habla contra mis enemigos, por cuanto me regocijo en tu salvación. No hay santo como el SEÑOR; en verdad, no hay otro fuera de ti, ni hay roca como nuestro Dios. No os jactéis más con tanto orgullo, no salga la arrogancia de vuestra boca; porque el SEÑOR es Dios de sabiduría, y por El son pesadas las acciones. Quebrados son los arcos de los fuertes, pero los débiles se ciñen de poder. Los que estaban saciados se alquilan por pan, y dejan de tener hambre los que estaban hambrientos. Aun la estéril da a luz a siete, mas la que tiene muchos hijos languidece. El SEÑOR da muerte y da vida; hace bajar al Seol y hace subir. El SEÑOR empobrece y enriquece; humilla y también exalta. Levanta del polvo al pobre, del muladar levanta al necesitado para hacerlos sentar con los príncipes, y heredar un sitio de honor; pues las columnas de la tierra son del SEÑOR, y sobre ellas ha colocado el mundo. El guarda los pies de sus santos, mas los malvados son acallados en tinieblas, pues no por la fuerza ha de prevalecer el hombre. Los que contienden con el SEÑOR serán quebrantados, El tronará desde los cielos contra ellos. El SEÑOR juzgará los confines de la tierra, a su rey dará fortaleza, y ensalzará el poder de su ungido."
I Samuel 1:28;2:1-10


"Y después de darles muchos azotes, los echaron en la cárcel, ordenando al carcelero que los guardara con seguridad; el cual, habiendo recibido esa orden, los echó en el calabozo interior y les aseguró los pies en el cepo. Como a medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban himnos a Dios, y los presos los escuchaban."
Hechos 16:23-25


El Rey David era un adorador y entendía la importancia de adorar a Dios en el valle y en el monte.


"¡Oh SEÑOR, cómo se han multiplicado mis adversarios! Muchos se levantan contra mí. Muchos dicen de mí: Para él no hay salvación en Dios. (Selah) Mas tú, oh SEÑOR, eres escudo en derredor mío, mi gloria, y el que levanta mi cabeza."
Salmo 3:1-3


¿Cuándo cantó David este salmo? ¿En el valle o en el monte? Veamos lo que dice la letra pequeña al inicio del salmo:


"Salmo de David, cuando huía de su hijo Absalón."


Es sorprendente que David tuviera ganas de cantar cuando su propio hijo lo estaba persiguiendo, pero una profunda adoración brotaba del corazón de David y el corazón del Padre era tocado por esa adoración. A David le podrían robar el reino, le podrían robar sus bienes . . . pero nunca pudieron robarle la canción que había dentro de su corazón y en medio de la angustia una profunda adoración surgía de su interior.


Yo me imagino a los ángeles viendo todo lo que estaba sucediendo en la vida del Rey David y haciéndose estas preguntas: ¿Por qué canta David? ¿Es que le van bien las cosas? ¿Es que se ha vuelto loco? . . . NO, David cantaba porque amaba a Dios con todo su corazón . . . Supongo que Dios diría a esos ángeles: "Silencio que quiero escuchar la canción de adoración que mi hijo amado David me está cantando."


David tocó el corazón del Padre con su adoración. Aprendamos de David.


Cuando estemos en medio de la angustia, adoremos a Dios . . .


Cuando estemos enfermos, adoremos a Dios . . .


Cuando la tormenta se desate sobre nuestras vidas, adoremos a Dios . . .


Cuando no tengamos dinero, adoremos a Dios . . .


La adoración que brota de nuestro corazón en medio del conflicto es la adoración que toca el corazón del Padre y Dios en respuesta nos muestra su gloria y su poder.


"Bendeciré al SEÑOR en todo tiempo; continuamente estará su alabanza en mi boca. En el SEÑOR se gloriará mi alma; lo oirán los humildes y se regocijarán. Engrandeced al SEÑOR conmigo, y exaltemos a una su nombre. Busqué al SEÑOR, y El me respondió, y me libró de todos mis temores. Los que a El miraron, fueron iluminados; sus rostros jamás serán avergonzados. Este pobre clamó, y el SEÑOR le oyó, y lo salvó de todas sus angustias. El ángel del SEÑOR acampa alrededor de los que le temen, y los rescata. Probad y ved que el SEÑOR es bueno. ¡Cuán bienaventurado es el hombre que en El se refugia!"
Salmo 34:1-8


Debemos bendecir a Dios en todo tiempo: en lo alto del monte y en lo profundo del valle.


Este salmo no fue compuesto en una buena situación, este salmo David lo compuso cuando se encontraba en una valle, en un valle profundo. Veamos otra vez la letra pequeña que inicia este salmo:


"Salmo de David cuando se fingió loco delante de Abimelec, quien lo echó, y él se fue."


Este salmo surgió cuando David se estaba haciendo el loco porque había ido a un pueblo enemigo en busca de refugio, veamos:


"Y se fingió demente ante sus ojos y actuaba como loco en medio de ellos; escribía garabatos en las puertas de la entrada y dejaba que su saliva le corriera por la barba."
I Samuel 21:13


En medio de esta situación del corazón de David brotaba una adoración profunda a Dios.


La adoración que surge del valle es mucho más profunda y significativa que la alabanza que  podamos dar a Dios cuando estemos en el cielo, por eso aprovechemos estos dos momentos para tocar y traer alegría al corazón del Padre: en el valle y en el monte.



"Bendeciré al SEÑOR en todo tiempo . . ."

shape