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LA CONQUISTA DE NUESTRA ALMA
Cuando hablo de la conquista de nuestra alma, me refiero principalmente a la conquista de nuestra mente.
Cuando nos convertimos nuestro espíritu nace de nuevo, pero nuestra alma no nace de nuevo, nuestra alma debe ser conquistada, por eso todo cristiano se encuentra en medio de una batalla, una batalla que se lleva a cabo en nuestra mente y que debemos ganar.
Antes de ser cristianos fuimos programados de una forma incorrecta, crecimos con muchos conceptos falsos porque la información que recibíamos era una información errónea, pero esa información era lo que determinaba nuestra manera de pensar, de ser y de actuar.
Como cristianos debemos vigilar todo pensamiento que podamos tener porque los pensamientos pueden afectar nuestras vidas de una forma positiva o de una forma negativa.
Un pensamiento puede ser nuestro, puede ser del Espíritu Santo, pero también puede ser del diablo. El diablo puede poner pensamientos en nuestras mentes, por eso debemos tener cuidado con lo que pensamos. El diablo sabe que si puede controlar nuestra mente, puede controlar nuestra vida.
Vamos a ver cómo conquistar nuestra mente y hay un versículo muy significativo en la Palabra de Dios que nos muestra lo que debemos hacer con los pensamientos que van en contra de Dios y de su Palabra.
“Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo . . .”
II Corintios 10:3-5
En el versículo cuatro podemos ver que:
1. Estamos involucrados en una batalla. “. . . de nuestra milicia . . .”
2. Tenemos armas espirituales. Estas armas debemos tomarlas y usarlas CADA DIA.
3. Estas armas son poderosas.
4. Estas armas tienen un propósito y una finalidad: PARA destruir fortalezas.
El versículo 5 nos muestra cómo debemos destruir esas fortalezas:
1. Derribando argumentos . . .
2. Llevando cautivo todo pensamiento . . .
En estos versículos podemos comprobar que las fortalezas en nuestras vidas están compuestas de pensamientos y de argumentos. Toda fortaleza se inicia en nuestros pensamientos.
FORTALEZA = FORMAS DE PENSAR Y ACTUAR APRENDIDAS Y ASIMILADAS A LO LARGO DE TODA NUESTRA VIDA
Podemos afirmar que las fortalezas se establecen de la siguiente manera:
- Primero: Viene un pensamiento.
- Segundo: Ese pensamiento produce una serie de argumentos.
- Tercero: El pensamiento y los argumentos producen un sentimiento.
- Cuarto: El pensamiento con los argumentos y el sentimiento afectan nuestra forma de ser y de comportarnos.
Si no llevamos a la cautividad nuestros pensamientos, esos pensamientos, a la larga, producirán fortalezas en nuestras vidas.
Recuerda lo que dice PROVERBIOS 23:7a
“Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.”
Este versículo nos muestra que somos lo que pensamos. Por eso el diablo quiere poner pensamientos dentro de nosotros, él sabe el poder y la influencia que hay detrás de un pequeño pensamiento.
Recuerda esto: Todo logro empieza con un pensamiento, pero también todo pecado empieza con un pensamiento.
Vamos a ver algunos ejemplos bíblicos de todo lo que estamos viendo:
“Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón . . .”
Hechos 8:17-22
Simón tuvo un pensamiento y ese pensamiento afectó su manera de actuar. El pensamiento de obtener el don de imposición de manos hizo que ofreciera dinero a Pedro y a Juan para conseguirlo. Simón actuó de una forma incorrecta y además su corazón fue contaminado.
“Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase.”
Juan 13:2
El diablo puso en el corazón de Judas el pensamiento de entregar a Yeshua y como todos sabemos, ese pensamiento afectó a su forma de ser y actuar.
“Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.”
Hechos 5:3-4
Una vez más vemos como el diablo puso en el corazón de Ananías que mintiese acerca del dinero de esa heredad. Posiblemente Ananías no se dio cuenta que ese pensamiento en realidad venía del diablo, pero ese pensamiento determinó su destino. Ananías tuvo que llevarlo cautivo, tuvo que rechazarlo, pero NO lo hizo y acabo mal.
Debemos cerrar la puerta a todo pensamiento en contra de Dios y de su Palabra. Por eso es muy importante que juzguemos nuestros pensamientos y que sepamos de donde vienen.
En I Corintios 2:15 podemos leer:
“En cambio el espiritual juzga todas las cosas . . .”
Debemos juzgar nuestros pensamientos . . . ¿Cómo? . . . Haciéndonos algunas preguntas:
- ¿Este pensamiento trae confusión a mi vida?
- ¿Confirma lo que Dios me ha hablado?
- ¿Contradice la Palabra de Dios?
- ¿Me da paz?
- ¿Me hace sentir temor?
Muchas personas han caído por no juzgar y por no llevar cautivos sus pensamientos. Muchas personas se han perdido por albergar en su corazón pensamientos que provenían del mismo infierno.
Debemos llevar a la cautividad estos pensamientos, debemos meterlos en una prisión, debemos cerrarles la puerta, no debemos permitir que estén en nuestra mente.
Si prestamos atención a estos pensamientos y los llevamos a cabo producirán fortalezas en nuestras vidas que nos robarán las bendiciones de Dios.
Por eso debemos usar la Palabra de Dios que es la espada del Espíritu para destruir esas fortalezas. Jeremías 23:29 dice:
“¿No es mi Palabra como fuego, dice el Señor, y como martillo que quebranta la piedra?”
La Palabra de Dios quebranta la piedra de nuestras fortalezas.
Nuestro pensamiento debe estar en Dios y en su Palabra, por eso dice la Biblia en Isaías 26:3
“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.”
Pensar en el Señor trae paz, trae gozo, trae bendición, trae vida . . .
De esta manera vamos a conquistar nuestra alma: destruyendo fortalezas y pensando y meditando en todo lo que Dios ha hecho y en todo lo que Dios es.
El apóstol Pablo dijo:
“Por lo demás, hermanos, todo lo que es . . . verdadero . . . todo lo honesto . . . todo lo justo . . . todo lo puro . . . todo lo amable . . . todo lo que es de buen nombre . . . si hay virtud alguna . . . si algo digno de alabanza, EN ESTO PENSAD.”
Filipenses 4:8
Es muy importante entender la realidad del poder de nuestros pensamientos, el apóstol Pablo nos dijo que la renovación de nuestro entendimiento produciría en nosotros una transformación.
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”
Romanos 12:2
La renovación de nuestro entendimiento produce una transformación en nuestras vidas.
Dicen que el 90% de las enfermedades son sicosomáticas, es decir son producidas por nuestra mente (pensamientos). Nuestros pensamientos también afectan nuestro sistema inmunológico. Una persona negativa (con pensamientos negativos) es más vulnerable a la hora de enfermarse.
Cuando el apóstol Pablo nos dice: “Transformaos”, la palabra en griego es μεταμορφόω (metamorfóo) y de este término griego surge la palabra “Metamorfosis”. Esta misma palabra es usada en otro versículo, veamos:
“Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos.”
Marcos 9:2
En esta Metamorfosis la apariencia de Yeshua cambió, ahora bien, si usamos esta traducción con el versículo que encontramos en el libro de Romanos tendríamos:
“Transfiguraos por medio de la renovación de vuestra mente (gr. nous)”
Romanos 12:2
¿Cómo podemos experimentar esta Metamorfosis?
- Por medio de la Palabra de Dios:
“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”
Josué 1:8
“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley del Señor está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.”
Salmo 1:1-3
“Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón; Porque son vida a los que las hallan, Y medicina a todo su cuerpo.”
Proverbios 4:20-23
- Por medio de la oración:
“Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente.”
Lucas 9:29

