El Evangelio = Poder de Dios

“no me avergüenzo del evangelio, porque es PODER DE DIOS para salvación a todo aquel que cree”
Romanos 1:16

El Evangelio es poder de Dios (Ro. 1:16), Pablo también nos dijo que el Evangelio es la Palabra de Fe que predicamos (Ro. 10:8), es la Palabra de Verdad (Ef. 1:13), es la Palabra de la Cruz . . .

“Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es PODER DE DIOS.”
I Corintios 1:18

¿Por qué no se predica más el Evangelio? ¿Por qué no proclamamos más la Palabra de la Cruz? ¿Por qué preferimos enseñar nuestra Teología si la Teología no puede hacer nada por nosotros? Bueno, en realidad, la Teología puede hacer algo por nosotros: producir orgullo en nuestros corazones (I Co. 8:1); sin embargo, el Evangelio es lo único que puede transformar nuestras vidas porque es poder de Dios para . . . traer libertad, para . . . traer sanidad, para . . . traer salvación, para . . . traer vida . . .

¿Hay poder en nuestros mensajes? ¿Nuestras predicaciones están ayudando a nuestros hermanos? ¿Ponen cargas o quitan cargas nuestros mensajes? ¿Traen salvación o traen condenación? ¿Producen vida o matan? Si en nuestros mensajes no hay poder, si nuestros mensajes no producen cambios significativos y permanentes en las personas, entonces es porque NO ESTAMOS PREDICANDO LA PALABRA DE FE, LA PALABRA DE LA CRUZ, EL EVANGELIO DE LA GLORIA DE CRISTO (II Co. 4:4).

No nos engañemos, Dios NO va a respaldar nuestra teología, nuestras creencias, nuestros pensamientos, nuestras teorías, nuestras interpretaciones, nuestras amonestaciones . . . Dios nos va a respaldar con su Presencia y con su Poder cuando prediquemos el Evangelio, el Espíritu de Verdad da testimonio de la Palabra de Verdad, el Espíritu de Gracia da testimonio de la Palabra de Su Gracia (Hch. 20:32).

“En él también vosotros, habiendo oído LA PALABRA DE VERDAD, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa”
Efesios 1:13

Prediquemos la Palabra de Fe, la Palabra de Verdad, la Palabra de Su Gracia, el Evangelio de nuestra Salvación y veamos el poder de Dios obrando en nuestras vidas de una forma sobrenatural y maravillosa.