Nuestra vida en el Nuevo Pacto

La vida cristiana, la vida de un creyente en Jesús, en primer lugar, es una vida de gratitud, ¿cómo vamos a vivir después de todo lo que Dios ha hecho por nosotros? La vida del creyente es una vida de amor, amamos porque Dios nos ha amado y porque hemos recibido su amor en nuestros corazones; la vida del creyente es una vida de reposo, no tengo que hacer nada para agradar a mi Dios, ni para ganarme sus bendiciones; la vida del creyente es una vida de fe, confiamos en nuestro Padre Celestial, confiamos en Cristo que vive en nosotros, estamos persuadidos de que Él está obrando en nuestras vidas y transformándonos, llevándonos de gloria en gloria y de poder en poder . . . Dios quiere tener una relación con nosotros, que podamos conocerle, que podamos escuchar su voz y que compartamos con Él nuestra vida al mismo tiempo que Él comparte su vida con nosotros, ya no estamos solos, ya no estamos bajo la esclavitud de las obras, ya no estamos en condenación, ni en temor porque el amor de Dios ha echado fuera el temor . . . entendemos que pecamos, pero entendemos que hemos sido perdonados; entendemos que caemos, pero entendemos que él nos levanta y nos ayuda a seguir adelante, a Dios no le sorprende nuestro pecado, él nos conoce muy bien e incluso conociéndonos, Él nos ama y nos ha prometido que NUNCA estaremos solos, que NUNCA nos dejará, ni nos abandonará, esta es la vida del creyente ahora en el Nuevo Pacto.